Anunciación
del Señor (25 de mar; si cae domingo se anticipa al sábado). (Id=225)
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Cuando Jesús entró en el mundo dijo: Padre mío, he venido
para cumplir tu voluntad.
Dominus ingrediens mundum dixit: Ecce vénio ut faciam, Deus, voluntatem tuam
Oración Colecta
Oremos:
Señor, tú has querido que la Palabra se encarnase en el seno de la Virgen
María; concédenos, en tu bondad, que cuantos confesamos a nuestro Redentor,
como Dios y hombre verdadero, lleguemos a hacernos semejantes a él en su
naturaleza divina.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.
Yo quiero misericordia y no sacrificios
Lectura del libro del profeta Isaías
7, 10-14
En aquellos días dijo el Señor a Ajaz:
«Pide al Señor tu Dios una señal, en lo hondo del abismo o en lo alto del
cielo».
Respondió Ajaz:
«No la pido, pues no quiero poner a prueba al Señor».
Isaías dijo:
«Escucha, heredero de David, ¿les parece poco cansar a los hombres, que quieren
también cansar a mi Dios? Pues el Señor mismo les dará una señal. Miren, la
joven está encinta y dará a luz un hijo, a quien le pondrá el nombre de Enmanuel».
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Sal 39, 7-8a.8b-9.10.11
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Ecce vénio ut faciam, Domine, voluntatem tuam
Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, pero hiciste que te
escuchara; no pides holocaustos ni víctimas. Entonces yo digo: «Aquí estoy».
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Ecce vénio ut faciam, Domine, voluntatem tuam
Para hacer lo que está escrito en el libro acerca de mí. Amo
tu voluntad, Dios mío, llevo tu ley en mi interior.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Ecce vénio ut faciam, Domine, voluntatem tuam
He proclamado tu fidelidad en la gran asamblea; tú sabes,
Señor, que no me he callado.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Ecce vénio ut faciam, Domine, voluntatem tuam
No he ocultado tu fidelidad en el fondo de mi corazón,
proclamé tu lealtad y tu salvación, no oculté tu amor y tu lealtad en la gran
asamblea.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Ecce vénio ut faciam, Domine, voluntatem tuam
«Aquí vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad»
Lectura de la carta a los Hebreos
10, 4-10
Hermanos: Es imposible que la sangre de los toros y de los
chivos quite los pecados. Por eso, al entrar en este mundo, dice Cristo:
No has querido sacrificio ni ofrenda, pero me has formado un cuerpo; no has
aceptado holocausto ni sacrificio por el pecado. Entonces yo dije: Aquí vengo,
oh Dios, para hacer tu voluntad. Así está escrito de mí en un capítulo del
libro.
En primer lugar dice: No has querido ni has aceptado los sacrificios, ofrendas,
holocaustos ni víctimas por el pecado, que se ofrecen según la ley. Después
añade: Aquí vengo para hacer tu voluntad. De este modo anula la primera
disposición y establece la segunda. Por haber cumplido la voluntad de Dios, y
gracias a la ofrenda que Jesucristo ha hecho de su cuerpo una vez para siempre,
nosotros hemos quedado consagrados a Dios.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Aclamación antes del Evangelio
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su
gloria. Honor y gloria a ti, Señor Jesús
Verbum Caro factum est et .habitavit in nobis, et vídimus gloriam eius
Evangelio
El publicano regresó a su casa justificado, el fariseo no
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas
1, 26-38
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, envió Dios al ángel Gabriel a una ciudad de
Galilea llamada Nazaret, a una joven desposada con un hombre llamado José, de
la descendencia de David; el nombre de la joven era María. El ángel entró donde
estaba María y le dijo:
«Dios te salve, llena de gracia, el Señor está contigo».
Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué significaba
tal saludo. El ángel le dijo:
«No temas, María, pues Dios te ha concedido su favor. Concebirás y darás a luz
un hijo, al que pondrás por nombre Jesús. El será grande, será llamado Hijo del
Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la
descendencia de Jacob por siempre y su reino no tendrá fin».
María dijo al ángel:
«¿Cómo será esto, pues no tengo relaciones con ningún hombre?»
El ángel le contestó:
«El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su
sombra; por eso, el que va a nacer de ti será santo y se llamará Hijo de Dios.
Mira, tu pariente Isabel también ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de
seis meses la que todos tenían por estéril; porque para Dios nada hay
imposible».
María dijo:
«Aquí está la esclava del Señor, que me suceda como tú dices».
Y el ángel la dejó.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración de los Fieles
Celebrante:
Al celebrar hoy el inicio de la salvación del linaje humano, oremos, hermanos y
hermanas, a Dios Padre todopoderoso:
Respondemos: Escúchanos, Señor).
Para que el Hijo de Dios, que se hizo hombre en el seno de
una virgen humilde y obediente, conceda a los fieles imitar a aquélla que
complació con su humildad al Señor y a nosotros nos ayudó con su obediencia,
roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.
Para que el Verbo de Dios, que al hacerse hombre en el seno
de María cumplió las antiguas profecías, realice también, con su encarnación,
los anhelos y esperanzas de los pueblos que aún ignoran la presencia de Dios en
el mundo, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.
Para que el que enaltece a los humildes y colma de bienes a
los hambrientos dé fuerza a los decaídos, consuele a los tristes y conceda su
ayuda a los que sufren, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.
Para que el que miró la humillación de María, su sierva,
ponga también sus ojos en nuestra debilidad y haga obras grandes en nosotros,
roguemos al Señor. Para la Salvación, oremos hermanos.
Escúchanos, Señor.
Celebrante:
Dios nuestro, que escogiste a santa María Virgen como Madre del Salvador,
escucha las oraciones de tu Iglesia; y haz que, siguiendo el ejemplo de santa
María y poniendo en ti toda nuestra esperanza, obtengamos en abundancia los
bienes que te hemos pedido.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Acepta,
Señor, con bondad, los dones de tu Iglesia, que reconoce haber tenido su origen
en la encarnación de tu Hijo, y concédele celebrar llena de gozo este memorial
de tu amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
El misterio de la Encarnación
En
verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias
siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por
Cristo, Señor nuestro.
Porque la Virgen creyó el anuncio del ángel: que Cristo, por obra del Espíritu
Santo, iba a hacerse hombre por salvar a los hombres. Así Dios cumplió sus
promesas al pueblo de Israel y colmó de manera insospechada la esperanza de
otros pueblos.
Por eso,
los ángeles te cantan con júbilo eterno y nosotros nos unimos a sus voces
cantando humildemente tu alabanza:
[Misa]
Miren: la Virgen está encinta y dará a luz un hijo, y le
pondrá por nombre Dios con nosotros.
Ecce Virgo concipiet
et pariet Filium, et vocabitur nomen eius Emmanuel
Oración después de la Comunión
Oremos:
Confirma, Señor, en nosotros la verdadera fe mediante los sacramentos que hemos
recibido; para que cuantos confesamos al Hijo de la Virgen, como Dios y como
hombre verdadero, podamos llegar a las alegrías del Reino por el poder de su
santa resurrección.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
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